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Mi Condorito

  • Edimer Leonardo Latorre Iglesias.
  • 21 sept. 2025
  • 2 Min. de lectura

Lo he leído exactamente 28 veces y tengo 35 ediciones de este libro.

 

Su estructura siempre es esquiva, y cada vez que la nostalgia me devuelve a sus hojas logro encontrar algo nuevo. Es tal vez uno de los libros que tiene existencia y circulación en todas las versiones imaginadas y en todos los formatos elaborados, hay hasta una edición en espanglish. Me encanta por su capacidad para contar historias dentro de las historias, su increíble manera de saltar de un nudo temático a otro.

 

Lo leí por primera vez de una forma bastante azarosa.

 

Tenía un vecino que coleccionaba los paquitos de condorito. Los compraba de forma sagrada, siempre en la carrera 17, donde el turco, entrañable propietario del único lugar en Santa Marta donde vendían revistas como las siempre codiciadas selecciones del reader digest. El turco colocaba en estantes de hierro oxidado los comics mexicanos que nosotros simplemente nombramos paquitos.

 

Su mujer arrojaba a la basura los números ya leídos. Yo vigilaba expectante sus desechos rogando que estas historietas en blanco y negro no se mojaran y no estuvieran cerca del papel higiénico. En una ocasión saqué, entre los espaguetis y las cáscaras de huevo, un tesoro que aún conservo: un pequeño ejemplar resumido de las absurdas aventuras de un alunado y su entrañable escudero.

 

De ahí en adelante siempre está a mi lado, en los mejores y peores momentos. Recuerdo que moría de la risa en el patio lleno de guayabas de la casa de mi mamá. Entre el olor de la guayaba yo me desternillaba a carcajadas y muchas personas no entendían qué había de gracioso en ese texto. Incluso mi mamá tuvo una conversación muy seria conmigo sobre los peligros del consumo de marihuana.

 

Me fascinan los grabados de Doré que acompañan algunas ediciones y sobre todo, esa imagen donde el escritor aparece rodeado de sus quimeras, molinos de viento, gigantes, caballos alados y por supuesto el amor no correspondido de una mujer, a la que obviamente, en nuestra imaginación le cambiábamos el nombre y la llegábamos a amar infinitamente.


Sociólogo, con estudios de Maestría en Literatura y escrituras creativas, Estudios de Maestría en Filosofía, Doctor en Sociología Jurídica e instituciones políticas, con un postdoctorado en Ciencias sociales y un segundo postdoctorado en Epistemology. Es ensayista y escritor académico.

 

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