Aranceles y la gobernanza global
- Jorge Mendoza

- 26 jul 2025
- 5 Min. de lectura
El pasado 14 de mayo de 2025, Colombia formalizó su adhesión a la Iniciativa de la Franja y la ruta (BRI), que en pocas palabras es un acuerdo de cooperación colombo - chino, para emprender conjuntamente proyectos de infraestructura que impacten positivamente el desarrollo de nuestro país. No es vinculante ni obligatorio, sino más bien un entendimiento de ayuda mutua, en el que China a través de su “Banco para el Desarrollo” y la Fundación “Ruta de la seda” entrega financiación, transferencia de tecnología y apoyo, para los proyectos de gran envergadura que presente el Gobierno colombiano.
Complementariamente, el 19 de junio pasado, el país suscribió la compra de 5.125 acciones del Nuevo Banco para el Desarrollo (NBD), brazo financiero de los BRICS+, con lo cual puede acceder también a la financiación de grandes proyectos que considere prioritarios.
¿Qué significan para nuestro país estos dos actos de gobierno?
A mi modo de ver, Colombia está sentando las bases para acceder al aseguramiento de su futuro, sin depender exclusivamente de una esfera de poder, y desprendiéndonos del alineamiento histórico y excluyente de los Estados Unidos. El entorno geopolítico actual tiende cada vez más a la multipolaridad y hoy en día, con un presidente como el que tienen los Estados Unidos, las tensiones mundiales se han enervado a niveles increíbles y sobre todo, la zozobra económica que se ha generado por su estilo tan particular, agresivo y errático, han afianzado la desconfianza global, desarticulando la pretendida “globalización” y retornando a las prácticas proteccionistas del siglo pasado. Parece que Trump quiere forzar a golpes de aranceles, al mundo y a su país, a volver a los años dorados de la industrialización estadounidense basada en su producción de vehículos a gasolina y la tecnología.
Recordemos tres hitos de la economía norteamericana: Durante la segunda guerra mundial, la economía estadounidense se fortaleció gracias a la reconversión de sus industrias de automóviles en fábricas de tanques, aviones y municiones. Posteriormente en los años 50, mientras la destruida Europa tenía que volver a reconfigurar sus ciudades y su aparato productivo, la urbanización, el consumo interno (Baby Boom) y la urbanización, dispararon el crecimiento económico a tasas de entre 5% y 7% anuales y la producción de EE.UU. representaba alrededor del 40% del PIB mundial. Finalmente, desde finales de los años 60, la tecnología de las comunicaciones y la electrónica fueron lideradas por empresas muy innovadoras que le dieron a Los EE.UU. un nivel económico preponderante en el mundo.
Adicionalmente, el fin de la URSS y el uso del endeudamiento para su expansión militar, que se tradujo en la instalación de cerca de 800 bases instaladas en cerca de 80 países del mundo, le allanaron el camino para consolidar una indudable hegemonía mundial económica y militar.
Pero las cosas han cambiado en el siglo XXI, sobre todo a partir de la crisis financiera del año 2008, que mostró al mundo la peor cara del exceso financierista y la codicia desbordada de los banqueros y corredores de bolsa de Wall Street. Además, hay nuevos jugadores en el partido. La inclusión de China en la Organización Mundial de Comercio, la apertura de sus fronteras a la inversión económica extranjera y su proceso interno de migración de la población joven del campo a las ciudades, le permitieron convertirse en el centro manufacturero del mundo, de todo tipo de productos que antes producían las fábricas de los otros países, incluidos los de los Estados Unidos. Además, basados en la gran inversión en educación e investigación, China han logrado alcanzar un alto estándar de conocimiento e innovación en sus trabajadores, a tal punto que hoy en día en sus 147 universidades de alto nivel estudian alrededor de 35 millones de personas a nivel pregrado, 4.5 millones a nivel “maestría” y 850 mil en “doctorado”. De esta manera los productos “Made in China” ya no son baratijas de mala calidad, sino elementos y servicios de altísima tecnología.
En contraposición, el presidente Trump pretende “obligar” a los empresarios estadounidenses a reinstalar sus fábricas dentro de su país, sin más incentivo que una política obsoleta de proteccionismo arancelario. Ya veremos.
Así las cosas, no parece insensato que Colombia empiece a mirar hacia oriente y a estrechar lazos de cooperación con un bloque como los BRICS+ que hoy cuenta con 10 países miembros principales (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes e Indonesia) y otros 10 como miembros asociados (Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam). Este bloque suma aproximadamente el 43% del PIB global, 45% de la producción petrolera y el 55% de la población del planeta. Si lo comparamos con el G7, sus cifras son: PIB: 25%, petróleo: 22% y población: 10%
Para entender mejor esto, quiero remitir al lector al artículo titulado “KAZAN, EL FUTURO ES AHORA”, publicado en agosto de 2024 en la edición No. 4 de esta revista. Allí se explica con algún detalle el origen y la evolución de los BRICS hasta ese momento, y su importancia geopolítica.
Y es que los BRICS+ no solo son una unión de países sin sentido. Si analizamos los temas que se trataron en la reunión XVII de sus líderes, celebrada en Rio de Janeiro el 6 y 7 de junio pasado, veremos cuales son los intereses prioritarios del llamado sur global. La Declaración Final de la cumbre incluyó 126 puntos que marcan nítidamente una visión común para el “logro de un mundo mejor y crear un imaginario colectivo con espíritu de grupo, respeto y entendimiento mutuos, igualdad soberana, solidaridad, democracia, apertura, inclusión, colaboración, continuidad, consulta plena y consenso”. Los principales temas tratados se enumeran a continuación:
1- Modificación de las entidades creadas en Bretton Woods en 1944: Banco mundial, Fondo Monetario Internacional y GATT (hoy Organización Mundial de Comercio), para que los países del sur global tengan mayor injerencia en las decisiones globales y haya más equidad de género en la gobernanza global.
2- Igualmente, modificación de la ONU creada en 1945 para: “Mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre las naciones, promover el respeto a los derechos humanos e impulsar la cooperación internacional para resolver problemas globales”, con el mismo objetivo inclusivo.
3- Establecer un sistema de Gobernanza Global para el manejo y uso de la Inteligencia Artificial.
4- Abogar por el respeto de los Derechos Humanos y rechazar el ataque a poblaciones civiles.
5- Buscar la solución para el cese inmediato de las diferentes guerras que hay en el mundo.
6- Luchar efectivamente contra los efectos del cambio climático en todos los países.
7- Tomar medidas efectivas contra la contaminación de los cuerpos de agua.
8- Comercio equitativo y justo.
9- Conectividad espacial inclusiva y global.
Como vemos, mientras los Estados Unidos se cierran al mundo, promueven políticas de exclusión de inmigrantes, amenazan y se entrometen en los países que consideran enemigos, alimentan guerras con su complejo industrial militar y en general actúan como dueños del mundo, los países del llamado sur global se organizan en alianzas como los BRICS+, que pretenden un planeta equitativo, limpio y justo. El tiempo dirá cuál va a ser el resultado de estos eventos que tienen convulsionado el siglo XXI, pero por lo pronto, es necesario e imprescindible que Colombia decida a qué lado de la historia le quiere apostar.
*Economista. epecialista en comercio internacional

Muy bien expresado en forma resumida, la situación geopolítica actual. No obstante cualquier decisión adoptada al respecto, debe ir acompañada con un compromiso de buscar el bienestar, justicia, libertades y mejorar la calidad de vida del pueblo colombiano.
Excelente resumen de coyuntura internacional y definición de rol de Colombia. Difícil momento para que Colombia fije una posición de bando. Por el momento es prudente jugar a la neutralidad. Cerca de USA y atentos a las jugadas de los BRICS+ para estar presente en este bloque.
La columna parece idealizar el papel de los BRICS —particularmente de China— como si fuesen una alternativa benigna al orden global dominado por Estados Unidos. Sin embargo, omite un punto esencial: todo poder hegemónico busca perpetuar su supremacía y proyectar su influencia, sin importar su bandera o retórica. Si China llegara a convertirse en el imperio dominante, difícilmente sería distinta de los imperios que la precedieron: impondría sus reglas, sus intereses y su visión del mundo, tal como lo hicieron en su momento el Imperio británico, el francés, el romano o el actual estadounidense.
Compartimos las críticas y nuestro profundo desacuerdo con la forma en que el gobierno estadounidense intenta perpetuar por la fuerza —a través de aranceles no consensuados…
De gran importancia este artículo que abre los ojos al nuevo eje global. Nos pone a pensar en cambiar nuestra mentalidad del “sueño americano”, para alinearnos con quienes de verdad quieren un desarrollo más equitativo, saliendo de las garras neofascistas del hegemón. Excelente trabajo.