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Un proceso electoral trascendental.

Foto del escritor: Alvaro Echeverri Uruburu
Alvaro Echeverri Uruburu
hace 1 día
3 min de lectura

Editorial


Sin duda, el inesperado triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva, en Brasil y las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos que se efectuarán el próximo 3 de noviembre, son hechos que sin exageración, que merecen el calificativo que les damos en este editorial.


Lula, de 81 años que buscaba su cuarto mandato, después de ser derrotado en primera vuelta por el ultraderechista Flavio Bolsonaro, logró el domingo 25 del mes pasado remontar el primer resultado desfavorable con más de 10 millones de sufragios adicionales, un hecho sin antecedentes en la historia electoral del Brasil, donde ningún candidato derrotado en primera vuelta ha logrado triunfar en la segunda.


Este este resultado espectacular, según los analistas tuvo varias causas, entre otras las medidas sociales tomadas por el gobierno de  Lula entes de los comicios (reducción de la jornada laboral, aumento de recursos para el  programa “ bolsa familia”, estímulos a la  pequeña y mediana empresa, etc.). Así como una movilización espontanea particularmente de la juventud, motivada por el temor a un retroceso democrático que ciertamente representaba el “bolsonarismo”.-que no era ya un fenómeno desconocido como cuando se eligió al padre del actual candidato Jair Bolsonaro en 2018-. Ese temor seguramente movió a los indecisos lo cual explica la más alta disminución de la abstención electoral en la historia política de Brasil ocurrida en estos últimos comicios.


Un hecho novedoso, en esta campaña la constituyó el uso eficaz de la comunicación digital, campo generalmente descuidado por los movimientos de izquierda, y que, por el contrario, la derecha sabe utilizar hábilmente para manipular la opinión de los votantes. En esta ocasión, el diputado André Janones a través de un canal de difusión llamado “el ejército de Lula”, que inicialmente contaba con 60.000 seguidores y que en menos de dos semanas saltó a los 11 millones de personas que respaldaban al candidato.


La reelección presidencial de Lula posee enorme repercusiones, no sólo en Brasil, sino igualmente en el contexto internacional.


En primer lugar, logró revertir el avance de las de la extrema derecha en Latinoamérica que venía acumulando sucesivos triunfos electorales, amenazando con condenar a la insularidad y al aislamiento a los gobiernos de izquierda de México y  Uruguay.


En segundo término, ha propinado u golpe directo a la política  hegemónica de Trump y a la aplicación de su doctrina   “Donroe”-adaptación de la doctrina  de  James Monroe de 1823, con el nombre de Trump-, a lo que el gobierno de Washington consideraba su patio trasero. La consecuencia más inmediata será la de que el país más importante el continente después de los propios Estados Unidos, Brasil no ingresara al “ Escudo de las Américas”, el instrumento concebido por Trump para garantizar el control y la subordinación de los gobiernos aliados de esa región.


De otra parte, el gobierno norteamericano esperaba que con el triunfo Bolsonaro se le otorgase hace un trato preferencial para la explotación de “las tierras raras”, de las cuales Brasil tiene las mayores reservas después de China. Por supuesto que esta expectativa se ha frustrado con el triunfo de Lula, que siempre ha reivindicado la soberanía del Estado sobre los recursos naturales de la nación.


Finalmente, una derrota de Lula, ciertamente hubiera significado un duro revés para el grupo de países que conforman los BRICS, que representan actualmente el 40% del PIB mundial y el 26% de todo el comercio internacional. La alineación de Bolsonaro con la política norteamericana hubiera retirado seguramente a Brasil de esta asociación que se muestra en la actualidad como alternativa al hegemonismo comercial de Estados Unidos, y al predominio injustificado de su moneda, como medio de pago obligado en las transacciones internacionales.


Por tanto, la derrota de la extrema derecha en Brasil, abre para el continente la esperanza de que la democracia y las políticas sociales renacerán en aquellos países que están viviendo épocas oscuras de autoritarismo y perdida de derechos fundamentales, por medio de liderazgos renovados  y movimientos sociales.


El editor

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