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Segunda vuelta presidencial: Incertidumbres y el Respeto a la Constitución

  • Foto del escritor: Alvaro Echeverri Uruburu
    Alvaro Echeverri Uruburu
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Editorial


Los resultados de la segunda vuelta para la elección presidencial demostraron que la ciudadanía está más fragmentada y dividida que nunca, no sólo en cuanto sus opciones políticas, sino desde el punto de vista territorial ,como ha quedado graficado en el mapa físico del país.


Con la más alta participación de votantes en nuestra reciente historia, un 63% el candidato ganador Abelardo De La Espriella obtuvo una ventaja con un número de sufragios menor al 1% sobre su oponente Iván Cepeda. La más baja desde 1994 cuando Ernesto Samper derrotó a Andrés Pastrana por solo 150.000 votos.


Sin duda, nunca antes en la historia reciente del país se habían enfrentado dos propuestas tan diametralmente antagónicas como las presentadas por los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta.


De una parte , Iván Cepeda, defendía la continuidad de la apuesta social agenciada por el gobierno saliente y que logró reducir la pobreza monetaria en más de 28 puntos porcentuales, la más baja en toda la historia nacional ; que pretendía enfrentar el deterioro del orden público, priorizando la inversión social en los territorios más afectados por la violencia, sin desconocer el papel de las fuerzas armadas pero sometidas al respeto de los derechos humanos.


Por el contrario, Abelardo De La Espriella, ha propuesto atacar este endémico problema del país apelando a la vieja fórmula del empleo a fondo de las fuerzas armadas, pero remozadas con la introducción de nuevas tecnologías de guerra y el apoyo -que despierta serios interrogantes para la soberanía nacional- del gobierno de los Estados Unidos y del genocida Estado de Israel.


En este punto, no sobra recordar que respondiendo a la nueva estrategia de defensa de los Estados Unidos formulada por el presidente Trump y que sé ha querido instrumentalizar por medio de la del llamado “Escudo de las Américas”, que busca impedir que los países de América latina establezcan relaciones políticas y comerciales con otros países- básicamente China- por “fuera de este continente”, conduciéndolos al unilateralmismo hegemónico norteamericano.


Consecuente con esta estrategia Trump manifestó su respaldo en 3 ocasiones -algo sin duda excepcional- a la candidatura del De la Espriella, quien ha anunciado su propósito de vincular a nuestro país a la alianza del “Escudo de las américas”, que agrupa a los países gobernados por presidentes de ultraderecha émulos del modelo Trompista de gobierno.


El estrecho margen de sufragios con el cual se impuso de De la Espriella a Cepeda y que lo colocan enfrentado a medio país, obligaría en racional y sana lógica a buscar acuerdos y entendimientos ,como lo demandan muchos sectores sensatos del país y en concreto con una oposición que Iván Cepeda ha definido como “democrática, firme y serena”. El mismo, ha manifestado estar dispuesto al diálogo, sin respuesta hasta ahora conocida.


Dado el talante confrontacional y amenazante exhibido por de De La Espriella durante la campaña en contra de los sectores de izquierda y comunicadores sociales , ¿será capaz de buscar acercamientos y eventuales consensos en asuntos mínimos que garantizan la convivencia política?


No sólo se trata de abandonar el lenguaje conflictual y emocional, sino que bajo el propósito de De La Espriella de realizar las reformas prometidas durante su campaña, no se afecten las instituciones como cuando pretende expedir 90 decretos el día de su posesión- al estilo de las órdenes ejecutivas de Trump-desconociendo que de acuerdo a nuestro ordenamiento constitucional el presidente de la república carece de facultades de “Legislación autónoma”.

De De La Espriella, en su último discurso al recibir de parte del CNE la credencial que lo acredita como presidente de la república, prometió otorgar plenas garantías a todos los ciudadanos incluso a los “que no piensan como él”. La paz y la tranquilidad del país dependerá del cumplimiento efectivo de esta promesa. Dichas garantías no son una graciosa concesión del futuro primer mandatario sino el cumplimiento del mandato del Artículo 188 de la Constitución, cuando consagra al presidente de la república como “símbolo de la unidad nacional“ y que en tal virtud, "lo obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.


Adenda:


El mismo día de la segunda vuelta el candidato de De La Espriella lanzó la idea de haber triunfado a pesar de lo que llamó el “voto fusil”. Desde entonces se ha venido publicando la idea de una votación del 100% de los votos a favor de Cepeda en las zonas de influencia de los grupos armados irregulares. La difusión de esta especie puede llevar a los primeros a atentados contra los votantes del Pacto histórico.


Así, por ejemplo el concejal de Medellín Andrés Felipe Rodríguez ha propuesto bombardear los municipios y los barrios de esa ciudad en los cuales se produjo una votación mayoritaria por Iván Cepeda (vease Vergel 26 /26).


La gravedad de las declaraciones de este concejal ,ha llevado a la Defensoría del Pueblo a pronunciarse, exigiéndole retractarse de las mismas y a poner en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación la comisión de “posibles hechos delictivos en los que hubiere podido incurrir el concejal con sus declaraciones.”


Como siempre ocurre con la extrema derecha que apela a la doble moral. De La Espriella ganó por más del 76% en los departamentos como Norte de Santander Meta y Arauca con fuerte presencia y control territorial de las disidencias de las FARC y del ELN.


De los 112 municipios con alto riesgo de constreñimiento armado Cepeda ganó en 35 y paradójicamente De La Espriella ganó en 77 según datos verificados.


En definitiva el total de votos relativos a las mesas donde Cepeda obtuvo el 85% o más fue de 54.743 sufragios ,es decir una suma insignificante para influir en su extraordinaria votación del 21 pasado (El Tiempo, 25 de junio/26)


De continuar la exacerbación de los odios, que siempre apela a las mentiras, a las verdades a medias para engañar, se hará mucho más difícil crear condiciones de confianza y respeto que permitan el diálogo entre los colombianos, a fin de evitar caer por el despeñadero de la violencia extrema que el país ya conoció en la década de los 50 del siglo anterior. Ese es el espejo en el cual debemos mirarnos para evitar los horrores de ese pasado.


El Editor



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