Poemas
Dakna Davraiski, desde su primera infancia amó las letras inculcadas desde la biblioteca de su padre, quien siempre le enseñó que: “quien tiene la información y quien tiene el saber, tiene el poder “. Para ella el poder no es otro distinto que el de transmitir, el de describir los más profundos sentimientos, gracias a ese cúmulo de palabras que tiene en su interior. Hoy ella se identifica como una “escribidora” y una poeta. Aprovechamos este espacio para reproducir tres poemas de su autoría, que revelan la calidad de ese maravilloso interior que habita a esta joven mujer promesa de la literatura.

ADULTEZ
La brisa me acaricia las mejillas
Sonrío y se asoman algunas arrugas
Frecuento los mismos cafés cada semana
Tengo mucho sueño y las pesadillas se han ido de viaje
Las nubes iridiscentes me causan una fugaz paz
El palpitar del corazón me va pareciendo un milagro
El conocimiento pasó a ser no más que comida para el cerebro
Y el afecto que no he dado y no he recibido, ya me es una necesidad
La pasividad me causa seguridad
La comprensión se me hace familiar a lo esplendoroso
Mi mente desaprende cada vez más
Se ha vuelto perentorio el dormir temprano
La conciencia me abraza los sentimientos
Los miedos no parecen ogros, sino pequeños duendecillos
Las letras me asisten en lugar de las siestas
Y en las madrugadas se me da por reflexionar
La adultez me pisa los talones
No soy tan rápida
Soy una joven, que se ha dejado alcanzar.
TREGUA
Dios, son las siete de la mañana
El sol se asoma en mi ventana
Y ya quiero que el ocaso se lo trague.
Los años pasados me pesan en la espalda
Los platos que debo lavar entumecen a estas manos que se durmieron planchando
Y mis bendiciones me han maldecido por la vida les tocó.
Dios, una tregua pido.
Levantarme, oler gerberas y escribir un poema con el mar al fondo.
Dios, un milagro pido
Levantarme, que el aire sea violeta, las flores sean estrellas, que las tareas de casa las cumpla un hada y por una vez mis abstractos sentires se reciten en la boca de una mujer como buen poema.
Dios, una tregua te pido.
SERÉ
Si has de quererme, hazlo lento, despacio, pero enfocado, tal cual las lágrimas de mis tristezas cuando pasan por el canalillo entre mis pechos; sé cuidadoso, cauteloso, no rompas las vasijas en formas de virtudes que me hacen ser, que me componen. No me quiebres.
Si has de quererme, preséntame al amor, no me hables de él. Déjame verlo.
Déjame verlo en conversaciones tupidas de poesía, sabiduría y muchas sonrisas, en desayunos de huevos, besos y cielos despejados… en los lirios, en los libros, en los silencios abrazadores y en los abrazos silenciosos. En la amabilidad al otro, y en la ilusión por el reflejo en tus pupilas cada vez que me veas frente a ti, en la ilusión por mí.
Si has de quererme quiero que lo grites con tu cuidado, con la suavidad de tus manos, con la comprensión de tu alma y con la idea de que siempre muero mañana. Que tu pasión no se la lleve el sol de las 8:00 am, cuando la obligación te susurre al oído que ya es hora de no ser hombre, sino, de ser parte de la gente.
Si has de quererme no pido mucho, solo que me quieras. Que tus palabras y tus actos sean congruentes. Que me pienses. Que en el bullicio me pienses. Que me pienses. Que consideres el hecho de que me tienes, y, que, al hacerlo sepas que me quieres.
Que me pienses.
Si has de quererme, déjame ver tu querer, y, entonces yo:
Seré.
Seré todas las mariposas de la primavera,
Seré todas las hojas cobrizas de otoño,
Seré el frío del invierno,
Seré el viento del verano,
Seré naranjas, lulos, mandarinas
seré mangos, colores, pinturas amarillas, corazones y letras.
Seré.
Si contigo soy, daré por hecho tu querer,
Y tendré por orgullo la victoria más íntima de una mujer:
El saberse querida.
*Antropóloga
Especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario
Autora de la novela un amor enfermizo (escrita a los 15- publicada a los 18)
Con poemario en revisión llamado “Textos de una mujer anónima”
Primer puesto mejor narradora oral regional 2023
Secretaria de la asociación de escritores del Magdalena

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