Nos amarramos al Titanic


Ya es común escuchar a los analistas internacionales hablando de la gradual pérdida de hegemonía mundial de los Estados Unidos, frente a China, Rusia y posiblemente La India. Las cifras de Producto Interno Bruto, de pobreza, de avance en invenciones tecnológicas y los principales renglones que miden el desarrollo y adelanto de las naciones, así lo demuestran.
Veamos muy someramente, en una “perspectiva de dron”, los acontecimientos y circunstancias del desarrollo de la historia económica y social reciente de occidente, y a puntualizar los principales aspectos que han contribuido a que los analistas lleguen a esas conclusiones.
En la segunda mitad del siglo XX, los Estados Unidos surgieron como gran potencia hegemónica, basados en la imposición de su moneda, EL DÓLAR, como base de referencia mundial. El entonces ministro de Finanzas francés Valéry Giscard d'Estaing, en la década de 1960, acuño el término de “El privilegio exorbitante” refiriéndose a la enorme ventaja que tiene Estados Unidos por emitir la moneda de reserva mundial ya que esto le permite financiar de forma sostenida déficits gemelos (fiscal y externo) en su propia moneda, atraer capitales del resto del mundo a bajo costo y, en la práctica, "exportar" parte de sus desequilibrios económicos sin enfrentar las restricciones externas que sufren otros países.
Esta ventaja le permitió mantener un gigantesco gasto militar con el que construyómás de 800 bases militares alrededor del mundo, logró endeudar a los países destruidos por las guerras “colaborando” con su reconstrucción y, sobre todo, construir un esquema de gobernanza mundial basado en sus reglas y comandado por sus instituciones nacidas de los acuerdos de Bretton Woods bajo su batuta.También le permitió fomentar la innovación tecnológica y la invención de dispositivos electrónicos útiles, que el mundo consumió con avidez, entrando en una nueva era de comunicación y computación de datos.
Así, Estados Unidos surgió como hegemón del mundo. Pero la intervención irracional de ese país en la guerra de Corea y luego en la del Vietnam con su derrota final, iniciaron un despertar en la conciencia colectiva, especialmente de los jóvenes, que se oponían al espíritu guerrerista y arrogante de la política de ser el “policía del mundo” en apariencia, pero sustentando en el fondo grandes utilidades para la industria militar.
A principios del siglo XXI, asistimos a dos hechos que evidenciaron que esa economía liberal basada en la codicia y alejada de los principios de solidaridad y beneficio colectivo empezó a mostrar sus debilidades: El colapso económico de2008 producido por la crisis financiera de las hipotecas “subprime” y, los eventos que siguieron al ataque del 11 de septiembre a las torres gemelas en los Estados Unidos, con la invasión a Irak y el tinglado de mentiras que el presidente George Walker Bush anunció al mundo para justificar la toma de Irak y sus riquezas petroleras. Así se profundizó el descrédito de la imagen de la potencia hegemónica, como centro del “sueño americano”.
Al mismo tiempo, la población occidental empezó a comprender que la promesa capitalista de que “todo aquel que se esfuerce lo suficiente, será rico y próspero”, no se compaginaba con las pocas oportunidades que ofrecía el sistema. La clase media agobiada por el consumismo y el esfuerzo individual, empezó a encontrar que las mentiras de los dirigentes políticos sustentaban un sistema muy ventajoso para unos pocos, pero no tanto para la gran mayoría. La cultura Woke invadió a la juventud, se perdió el deseo de tener hijos, de formar un hogar “a la antigua” y se volcó a la superficialidad de las redes sociales.
La elección a la presidencia de los Estados Unidos de un personaje como Donald Trump, ha acelerado las dinámicas de los conflictos internos y sobre todo externos de ese país. Su deseo de reindustrializar a su país imponiendo aranceles a todo el mundo, su política de forzar acuerdos económicos con las naciones, pero buscando beneficiar a las corporaciones que lo apoyan, su constante incoherencia en sus actuaciones, el decir y contradecirse permanentemente, han llevado a la desazón general y a erosionar la certeza de futuro que requiere la economía y la sociedad para evolucionar. Pero lo más incoherente de su discurso es su obsesiva defensa del PETROLEO como fuente de energía. Es claro que la “era del petróleo” está llegando a su fin. Bien sea por el pico de demanda o el de oferta o por el descubrimiento y comercialización de adelantos como la Fusión nuclear. En pocas décadas EL PETROLEO SERA IRRELEVANTE.
El 7 de octubre del 2023, el grupo guerrillero Hamas lanzo un ataque a instalaciones civiles de Israel matando a cerca de 1.200 personas y tomando 221 rehenes que trasladaron a Gaza. La reacción de Israel ha dejado más de 45.000 palestinos muertos, ha bombardeado y demolido numerosas poblaciones palestinas en Gaza y Cisjordania, además de localidades en el sur del Líbano y el valle de la Bekaa, generando una crisis humanitaria de gran escala.
En el Líbano, los ataques han dejado miles de muertos y heridos desde marzo de 2025. El balance general refleja más de 3.912 muertos y 11.873 heridos en el Líbano, mientras que en Gaza y Cisjordania la destrucción ha provocado el desplazamiento de millones de palestinos. En conjunto, la ofensiva israelí ha devastado poblaciones enteras, con más de tres millones de desplazados en Gaza, Líbano y Siria, y un impacto regional que combina violencia, desarraigo y crisis humanitaria prolongada. El silencio de los Estados Unidos demuestra a las claras su complicidad.
Las guerras que hoy en día se viven ente Rusia y Ucrania (apoyada por la OTAN) por una parte, y entre Estados Unidos (aliada con Israel) e Irán por otro, han enervado de nuevo la sensación de peligro inminente global y han reforzado la desilusión occidental sobre la búsqueda de una vida en paz y prosperidad.
Toda esta violencia y destrucción transcurre entre la más absoluta indolencia e impotencia de las autoridades políticas de TODO el mundo, dejando una sensación de desconsuelo y vulnerabilidad a la población civil que en su mayoría no comparte ni entiende la inacción de un mundo, que no tiene ni las instituciones ni la conciencia colectiva que permitan poner fin a semejante locura. ¿Dónde está ahora el “policía del mundo”? ¿Qué está haciendo el adalid de la justicia (el Capitán América) para frenar esta barbarie?
Mientras tanto, estamos viendo como los países de oriente han seguido su senda de desarrollo, sustentados en sus filosofías tradicionales y en sus principios fundacionales ancestrales. La geopolítica del mundo se está reacomodando como un “Cubo de Rubik”, y sin duda, la cara oriental del cubo está llevando la delantera.
Si, Colombia se pliega definitivamente a los designios de los Estados Unidos(como ya lo está haciendo), lo hará a sabiendas de que nos espera un futuro muy incierto en el concierto internacional. Defender el desprestigio con base en la fuerza, en las sanciones, y en las amenazas a los más débiles, no es un camino muy brillante y alentador para quien pretende ser nuestro mentor y protector.Alentar la guerra y la sumisión de otras naciones en busca de apoderarse de sus riquezas petroleras, no parece el mejor camino para que logremos un mejor bienestar general.
Nos obligaran a adoptar de nuevo el “sueño americano” cuando ya se ha convertido en pesadilla. Las películas, las redes sociales y los medios de comunicación nos reforzaran el paradigma de que “es mejor usando la fuerza bruta”, que “todo vale”, que hay que pensar en el “yo y no en el nosotros”, que la “codicia es libertad”.
Pero el futuro de nuestros hijos y nietos está en juego. ¿Esa ley del más fuerte será sostenible?, o se hundirá como el TITANIC en las gélidas aguas de la desigualdad, la pobreza y el desconsuelo.
*Economista, especialista en Economía Internacional.

En la mayoría de estas notas estoy de acuerdo, pero no me parece que se tilde a la juventud de únicamente imbuirse de “cultura wok” ya que esta es una creación de la ultra derecha norteamericana, que busca imponer no solo sus criterios bíblicos acomodados, sino la discriminación sexual, racial, étnica,latina etc. Buen artículo que nos deja el sabor amargo del futuro en la dependencia con el “ hegemón”.