Mi paso por el parlamento
- Amylkar Acosta
- 26 jul
- 4 min de lectura

La democracia es una carrera de relevos. Ninguna generación ni ningún dirigente es dueño de la posta, apenas tiene el honor y la responsabilidad de llevarla durante un tramo para entregarlo, fortalecido, a quien le sucede a uno. Y este es mi caso! El 20 de julio vivimos un momento histórico, emotivo y emocionante con ocasión de la inauguración del Salón de Presidentes del Congreso de la República y la develación en dicho recinto, en el Capitolio Nacional, de la Galería de los retratos que, como obra de arte, pintó y pulió con esmero y destreza la artista Kathy Arenas. Somos 37, quienes por haber ocupado dicha dignidad entre los años 1991 y 2026, ocupamos un lugar en esta especie de mosaico, de los cuales 7 ya no están con nosotros porque partieron a su encuentro con el Señor.
La Oficina de protocolo de la Presidencia del Senado y la Jefe de la misma, Enma Elisa Illera, organizó este evento, presidido por el actual Presidente del Senado Lidio García que, por serlo, preside el Congreso de la República y se desarrolló impecablemente. No podía faltar la presencia del hoy Procurador General y por muchos años Secretario General del Senado Gregorio Eljah, quien a la sazón se desempeñó como Secretario General.
Por mi parte fui elegido por primera vez en 1991. Me desempeñaba como Viceministro de Minas y Energía (1990-1991) en la administración Gaviria, cuando la Asamblea Nacional Constituyente que deliberaba aprobó la revocatoria de quienes habían sido elegidos como congresistas en 1990 y se ordenó la convocatoria de nuevas elecciones, esta vez por circunscripción nacional para la senaturía. Esto último fue lo que me animó a renunciar al cargo que venía ejerciendo y a atreverme a aspirar a ocupar una curul en el Senado de la República, habiendo logrado mi cometido, correspondiéndome presidir la instalación del nuevo Congreso de la República, por orden alfabético, pronunciando ante el Congreso en pleno en el Salón elíptico mi discurso Hacia un nuevo país!
Y cómo no recordar mi elección, por aclamación de mis colegas, como Presidente del Congreso para el período 1997 – 1998, en una coyuntura de mucha turbulencia, en medio de una crisis política sin par y un clima de exacerbada violencia. Me propuse permanecer tres períodos en el Congreso y tres períodos estuve, hasta el 2002 cuando me retiré con un “hándicap” de 60.400 votos, después de haber partido con la obtención en 1991 de 24.000 votos, ocupando el 98/100 de los elegidos, dejé el pelo en el alambre pero salí elegido.
No faltó quien me preguntara por qué me retiraba siendo que venía de menos a más, mi respuesta siempre ha sido que uno debe saber retirarse a tiempo, que uno debe retirarse cuando la gente quiere que uno se quede y no quedarse cuando la gente quiere que uno se vaya. A mi paso por el Congreso me persuadí de que de la simbiosis entre la política y la academia gana la política y gana la academia, además puede demostrar que se puede ser político y honrado a la vez. Y volví a lo mío que es la Academia, la que no abandoné ni como Senador ni como Ministro. Por fortuna, la Constituyente, al inhabilitar a los congresistas para ejercer en simultánea su profesión, dejaron a salvo, excepcionalmente, el ejercicio de la cátedra.
Recibí con profunda gratitud y emoción el honor de ver mi retrato incorporado a la galería de expresidentes del Congreso de la República. Esta galería no es simplemente una sucesión de imágenes. Es la memoria institucional de una de las ramas fundamentales del poder público y un reconocimiento a quienes, desde distintas visiones y en diferentes momentos de la historia, tuvimos la responsabilidad de presidir el Congreso y de contribuir al fortalecimiento de la democracia colombiana.
Asumo este homenaje con humildad. Lo entiendo no como un reconocimiento a una persona, sino al compromiso con el servicio público, con el respeto por las instituciones y con la defensa del debate democrático como el camino para construir consensos en medio de las diferencias. Tuve el privilegio de ejercer la Presidencia del Congreso en una etapa de grandes desafíos para el país. Siempre procuré actuar con ponderación, independencia de criterio, equilibrio y apego a la Constitución y a la ley, persuadido de que la fortaleza de la democracia depende de la solidez de sus instituciones y del respeto por las reglas de juego.
Quiero expresar mi gratitud a mis colegas congresistas de entonces, a los servidores del Congreso, a mi familia, que ha sido mi apoyo permanente y, desde luego a todos quienes hicieron posible el cumplimiento de esa honrosa responsabilidad.
Espero que esta galería inspire a las nuevas generaciones de legisladores a ejercer su labor con integridad, sentido de Estado y vocación de servicio, poniendo siempre por encima de los intereses particulares el bienestar de Colombia. Recibí este homenaje con el mismo compromiso con el que he procurado servir al país durante toda mi vida pública: con la convicción de que las instituciones son el patrimonio más valioso de una democracia y que nuestro deber permanente es fortalecerlas y preservarlas, para la bienandanza de nuestro amado país.
Expresidente del Senado de la República.
Riohacha,

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