La oposición democrática responsable
- Luis Eduardo Ávila Gómez

- hace 2 días
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Actualizado: hace 1 día

El 21 de junio de 2026 Colombia vivió la elección presidencial más reñida de su historia reciente. Políticamente se desdibujó del paisaje el etéreo Centro, el péndulo que venía de la izquierda regresa a la derecha, la sociedad colombiana deberá repararse de las heridas promovidas por las bodegas clandestinas que avivaron el fuego de la división, en tanto en la dirigencia del monarca destronado, en las tribulaciones unas veces dice que se retirará, otras se declara dueño de la verdad y de la jerarquía de la oposición. Cepeda a quien le criticaron la falta de carisma y de liderazgo, dice que hará la oposición desde el senado, allí en donde una figura como Corcho dará sus primeros pasos en el ejercicio del control político. La oposición y la izquierda no es patrimonio, ni la hacienda del defenestrado gobernante
La fórmula Abelardo de la Espriella- José Manuel Restrepo, del movimiento Defensores de la Patria, 2026-2030 escrutadas el 99.99 % de las mesas obtuvo 12.959.542 votos, que corresponde al 49.66 % del universo electoral, en tanto Iván Cepeda – Aída alcanzó 12.708.712 sufragios que equivalen al 48.70 %. datos oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil; sí leímos bien, apenas 0.94 % y eso nos muestra lo reñido de la contienda, el fracaso estruendoso de las encuestadoras que pronosticaban lo contrario. Por primera vez no hubo debate, guerra mediática de redes, estrategias, IA, therians de tigres y jaguares, desborde irresponsable del presupuesto en beneficio del proyecto progresista, descarada y desafiante intervención del presidente, organismos de control complacientes, desafíos y denuncias recíprocas, epítetos beligerantes y al final las culpas al interior del Pacto y sus aliados del por qué no retuvieron el programa, lágrimas sobre la leche derramada
Sencillo, el ganador gobierna y el vencido asume la responsabilidad y el deber democrático de liderar la oposición que cuenta desde ya con un capital de base para las elecciones regionales en donde el mapa político sin duda confirma la división del país geográficamente en centro y periferia, los electores de Abelardo de la Espriella pasaron la factura del desgaste y exposición irresponsable de Petro preparado para la oposición, pero improvisado en el ejercicio del gobierno, desde la alcaldía de Bogotá en la cual demostró desorden. La cuenta de cobro a la corrupción ,viajes con comitivas numerosas, escándalos del presidente y la primera dama, crecimiento desbordado de la nómina y del gasto público la anunciada constituyente, el tarimazo con los jefes de las bandas crimínales, los gestores de paz con los más tenebrosos antecedentes, la escogencia de sus 52 ministros a quienes descalificaba y reemplazaba, asesores algunos sin requisitos, ministros presos, director de inteligencia en fuga, jefe de la función pública, UNGRD y otros más, las relaciones de altos dignatarios con las estructuras del clan y de Calarcá. Esa factura, repito, la pagó Cepeda quien no se desmarcó, nunca rechazó la conducta y excesos e incumplimientos de Petro. Se desdibujo la obra social del reparto de tierras, aumentos del salario (demagógico o no, inflacionario o no) pero aumento, denuncia del genocidio de Gaza- más no el de Ucrania- conquistas sociales y subsidios. Petro fue el jefe del debate de Abelardo, así como lo fuera Duque de Petro. Así el péndulo se movió de extremo a extremo
El país queda en la más absoluta incertidumbre. Los partidos políticos y movimientos por primera vez no son partidos de gobierno, ellos se acomodarán al partido del presupuesto. Dada uno reclamará el botín y su feudo (¿para dónde correrán Roy y Benedetti?), la lucha será por las presidencias de senado y cámara y las comisiones constitucionales, desde allí reclamarán ministerios, departamentos, institutos, embajadas y seleccionarán contratistas. Abelardo De la Espriella cederá a la presión de estos por el bien de la patria?
Salvación Nacional vio en Abelardo el antídoto contra el continuismo. No tiene el músculo, ni las mayorías y el presidente electo con su mensaje “ los nunca “ se enfrentará al Pacto con cuarenta senadores y cincuenta representantes y aliados de la Esperanza verde y otros movimientos que en bloque, se erigen como gran fuerza parlamentaria ; inédito que Abelardo De la Espriella llega sin mayorías parlamentarias. Le respaldan 13 millones de votos que serán los veedores. Esto no tiene antecedentes del ejercicio político. Con el rótulo de empresario, cuestionado abogado por sus clientes, versátil, tropical, festivo, rimbombante, pero firme de convicciones en el uso de la fuerza, de las leyes y las armas para recomponer la casa, con una impresionante campaña electoral, imitó fenómenos ya vistos en Argentina, Salvador, Ecuador con el regreso de la derecha en Chile, Bolivia. Honduras.
Todo mandato ciudadano es al mismo tiempo, una responsabilidad histórica. La izquierda y el progresismo colombianos nunca habían alcanzado semejante respaldo electoral. Mantener esa fuerza viva, traducirla en control político efectivo y defenderla sin degradar la democracia constituye el mayor desafío en los próximos cuatro años. Petro, Cepeda o Corcho? Y el Gobernante debe cumplir el programa de la “Patria Milagro”, no solo en estadísticas y crecimiento económico sino crecimiento social, seguridad y oportunidades, reducción del aparato estatal y reorganización de la casa, austeridad del gasto público y mano fuerte contra economías ilegales e imperio de la ley.
La oposición como pilar constitucional y ejercicio democrático
La Constitución Política de 1991 reconoce expresamente el derecho a la oposición política, (artículos 40 y 112) como derecho y garantía fundamental de la democracia pluralista que goza de la especial protección del Estado. El Estatuto de la Oposición, Ley 1909 de 2018, otorga a los partidos y movimientos que no participan en el Gobierno derechos concretos: acceso a medios de comunicación, participación en organismos de control, réplica oportuna y financiación garantizada, proponer alternativas políticas, disentir, criticar, fiscalizar y ejercer libremente el control político a la gestión del gobierno.
El Pacto Histórico, como partido de oposición debe conocer y ejercer esos derechos al máximo de su alcance. Una oposición que no usa sus herramientas legales desperdicia el mandato de quienes lo eligieron. La oposición en los términos de los principios rectores debe procurar a la construcción de una paz estable y duradera, valores y principios democráticos, participación efectiva, ejercicio pacífico en la deliberación política, libertad de pensamiento y de opinión, garantizar el pluralismo político e ideológico, procurar la equidad de género, prevalencia de los convenios y tratados internacionales, ejercicio responsable del control político, respeto por la diversidad étnica y por las minorías.
No es oposición responsable el abuso de las redes como trincheras, el anuncio a manera de amenaza o de añoranza de empuñar las armas, camuflarse en las selvas, de elegir una vida clandestina cuando con derroche y excesos demostró ser proclive a la vida de burgués, a los excesos, ser obedecido, soportar el soliloquio, o presumir de las habilidades sexuales, tampoco se ejerce con mingas, primeras líneas, bloqueos, tomas de entidades, instrumentalización y movilización de comunidades y etnias a las capitales. Ya el presupuesto para ello se agotó. A Cepeda, como candidato vencido le corresponde por derecho propio y natural representar la oposición.
Oposición no es obstrucción
Oponerse no significa bloquear sistemáticamente, por principio. La oposición responsable distingue entre aquellas políticas del gobierno que merecen rechazo por razones programáticas o constitucionales, y aquellas que, pese a ser impulsadas por el adversario, benefician al país. Votar a favor de una buena ley del gobierno no es traición: es coherencia con el interés general.
El criterio rector debe ser siempre el impacto sobre los derechos y el bienestar de la ciudadanía, no la conveniencia electoral de corto plazo. Si al gobierno le va mal, al país le irá mal. Deben existir acuerdos fundamentales, pactos de honor en donde los intereses superiores prevalezcan.” La patria por encima de los partidos “sentenció Olaya Herrera al convocar la unidad frente a la guerra con el Perú.
Control político riguroso desde el Congreso
El primer escenario de la oposición es el Congreso. Con una bancada significativa en el Senado y la Cámara, el Pacto Histórico tiene la capacidad de:
Impulsar debates de control político sobre las decisiones del Ejecutivo, con argumentos técnicos y documentados.
Presentar proyectos de ley alternativos que expresen el programa que los votantes respaldaron.
Votar en bloque cuando esté en juego la Constitución de 1991, los acuerdos de paz, la JEP o los derechos fundamentales.
Usar los mecanismos de citación a ministros y funcionarios para exigir rendición de cuentas.
Participar activamente en las comisiones de conciliación, para incidir en la redacción final de las leyes incluso cuando la mayoría sea adversa.
2.2 Rechazo absoluto a las falsas noticias
La desinformación es el arma más corrosiva de la política contemporánea.” De la calumnia algo queda “. Una oposición que recurre a noticias falsas, datos manipulados o acusaciones sin respaldo factual destruye su propia credibilidad y daña a la ciudadanía que dice representar.
Las pautas en este campo son claras:
Verificar toda información antes de difundirla, especialmente en redes sociales. Utilizar fuentes primarias: informes oficiales, estadísticas del DANE, sentencias judiciales, la ley y la jurisprudencia.
Corregir públicamente y con rapidez cualquier dato erróneo difundido por miembros de la bancada.
Denunciar las noticias falsas que circulen sobre el partido y sus aliados mediante los canales legales disponibles hacer la depuración frente a evidentes actos de corrupción o conflictos de interés o régimen de inhabilidades e incompatibilidades. Responder ante las autoridades por los actos y omisiones del gobierno que entregan, rendir cuentas ante el país por su gestión.
2.3 Cero vías de hecho
La movilización social es un derecho constitucional. La protesta pacífica, el plantón, la marcha y el paro cívico son instrumentos legítimos de presión democrática. Lo que nunca puede ser tolerado ni promovido desde la oposición es la violencia, el vandalismo, el bloqueo de vías que afecte derechos de terceros, o cualquier acción que desborde el marco legal.
La historia reciente del país demuestra que el estallido social sin conducción política termina siendo instrumentalizado por actores que no tienen como objetivo la democracia. La oposición no puede ser incendiaria e irresponsable, debe ser el dique que canalice la indignación ciudadana hacia formas de acción institucional, no el detonador de situaciones que luego no pueda controlar.
2.4 Defensa de las conquistas sociales con argumentos
Las reformas impulsadas por el gobierno Petro —en pensiones, trabajo, educación y reforma agraria— son el legado que la oposición tiene el deber de defender. Pero esa defensa debe hacerse con datos, no con consignas. Los argumentos técnicos sobre impacto social, financiación y cobertura son más poderosos y duraderos que la retórica de confrontación.
Del mismo modo, cuando una política social del nuevo gobierno mejore genuinamente la vida de la ciudadanía, reconocerlo públicamente fortalece la credibilidad de la oposición y la diferencia del oportunismo político.
2.5 Unidad sin unanimismo
Una coalición de casi 13 millones de votos es, inevitablemente, plural. El Pacto Histórico debe construir unidad sin imponer unanimismo. Los debates internos son saludables; la autocrítica es necesaria e inaplazable, las divisiones públicas innecesarias son costosas. El mecanismo para procesar las diferencias es el diálogo interno y la construcción de posiciones comunes mediante deliberación, no la guerra de declaraciones entre aliados, ya se rasgan las vestiduras, se habla del sectarismo de la falta de liderazgo y de la cooptación del candidato. Siempre se partió de la creencia que ganarían, no estaban preparados para la derrota, ahora deben democráticamente aceptar el veredicto popular
2.6 Interlocución con la sociedad civil
La oposición no vive solo en el Congreso. Organizaciones sociales, sindicatos, movimientos ambientalistas, comunidades étnicas, universidades y gremios son aliados naturales. Mantener canales permanentes de comunicación y consulta con esos actores no solo enriquece las propuestas legislativas, sino que construye la legitimidad social que antecede a cualquier resultado electoral. Su rol consistirá en los siguientes aspectos
Defensa de la Constitución de 1991 y del Estado de derecho frente a cualquier intento de modificación que afecte derechos fundamentales o el equilibrio de poderes.
Protección de los Acuerdos de Paz por ser asuntos de Estado y no de gobierno
Defensa de los ecosistemas y los líderes ambientales, acompañando el Acuerdo de Escazú.
Respeto por las minorías, la diversidad y la identidad de género
Resistencia democrática ante cualquier intento de restringir libertades civiles, censuras, silenciar a la prensa, o limitar los derechos de la oposición consagrados en el Estatuto de 2018 y artículo 112 de la Carta Política .
Para comprender la magnitud del reto y la oportunidad histórica que representa la votación de 2026, es útil revisar la evolución electoral de las últimas cinco elecciones presidenciales. El siguiente cuadro muestra cómo la izquierda colombiana ha crecido sostenidamente hasta convertirse en la fuerza más votada de su historia:
Resultados Electorales Presidenciales de Colombia | 2006 – 2026
Año | Candidato Ganador | Partido / Movimiento | Votos (2ª vuelta) | % obtenido | Candidato Oposición | Votos oposición |
2006 | Álvaro Uribe Vélez | Colombia Primero | 7.397.835 | 62,35 % | Carlos Gaviria Díaz (PDA) | 2.613.157 (22,02 %) |
2010 | Juan Manuel Santos | Partido de la U | 9.028.943 | 69,13 % | Antanas Mockus (PV) | 3.587.975 (27,47 %) |
2014 | Juan Manuel Santos | Partido de la U | 7.839.342 | 50,95 % | Óscar Iván Zuluaga (CD) | 6.917.001 (44,97 %) |
2018 | Iván Duque Márquez | Centro Democrático | 10.398.689 | 54,03 % | Gustavo Petro (Colombia Humana) | 8.034.189 (41,77 %) |
2022 | Gustavo Petro Urrego | Pacto Histórico | 11.281.013 | 50,44 % | Rodolfo Hernández (LLPC) | 10.580.412 (47,31 %) |
2026 | Abelardo de la Espriella | Defensores de la Patria | 12.959.542 | 49,66 % | Iván Cepeda (Pacto Histórico) | 12.708.712 (48,70 %) |
Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia. Datos del preconteo para 2026, sujetos a escrutinio oficial.
El cuadro revela una tendencia inequívoca: en veinte años, la izquierda pasó de 2,6 millones de votos (2006) a casi 12,7 millones (2026), multiplicando por cinco su caudal electoral. Ese crecimiento no es coyuntural: refleja un cambio profundo en las expectativas ciudadanas sobre el papel del Estado, la paz, la justicia social y el medio ambiente.
Al mismo tiempo, el resultado de 2026 muestra que Colombia está dividida de manera casi perfecta. Ningún bloque político puede gobernar —ni hacer oposición— como si el otro no existiera. Esa realidad impone a todas las fuerzas una responsabilidad adicional: la de preservar las condiciones mínimas de convivencia democrática.
Ejercer ese poder con sabiduría exige compromisos fundamentales:
Firmeza en los principios: no ceder en la defensa de la Constitución, la paz y los derechos sociales bajo ninguna presión.
Ética en los métodos: rechazar la desinformación, la violencia y las alianzas oportunistas que traicionen el mandato ciudadano. No bodegas, no insultos, calumnias
Diálogo sin capitulación: mantener canales abiertos con el gobierno para aquellos temas en que el interés nacional exija acuerdos, sin renunciar a la identidad programática
La democracia colombiana no se fortalece con la derrota del adversario, sino con la calidad del debate entre los dos proyectos que el país eligió colocar frente a frente. La oposición tiene en sus manos la posibilidad y la responsabilidad de elevar ese debate a la altura que Colombia merece. No más agravios recíprocos.
*abogado

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