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Gaitán y las dos Colombias

  • Lydia Inés Muñoz Cordero
  • hace 7 días
  • 3 min de lectura

El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la historia de un pueblo”. (Jorge Eliécer Gaitán,1946.


Marcha del silencio (febrero 7 de 1948) en la que Jorge Eliecer Gaitán pronunció su famosa Oración de la Paz.
Marcha del silencio (febrero 7 de 1948) en la que Jorge Eliecer Gaitán pronunció su famosa Oración de la Paz.

Es durante la guerra de independencia de la Nueva Granada cuando se hace evidente la división de la población frente a la forma de gobierno, dando origen a las distintas corrientes del monarquismo o realismo, de la independencia o republicanismo ,separatismo o autodeterminación.


Después de lograr, por la vía armada, la liberación de una parte importante del territorio del dominio español, quedaban el sur y parte del occidente aún en la órbita realista. En 1819 se expide la Ley Fundamental que establece la República de Colombia. Hacia 1821 se dicta la primera Constitución, que dispone que la República adopte un sistema centralista, con gobierno popular y representativo. Los acalorados debates del Congreso de Cúcuta se dieron entre federalistas y centralistas. Igualmente, en la Convención de Ocaña de 1828, las controversias e intrigas entre los dos sectores [Bolivarianos y Santanderistas] provocarían el fracaso de tan importante reunión para deliberar y buscar consensos.


Años después, y con marcadas diferencias ideológicas, surgirán los partidos Liberal y Conservador a mediados del siglo XIX. Al interior del Partido Liberal, otras diferencias e ideas originarán las fracciones de los gólgotas y los draconianos, provocando nuevos enfrentamientos.


En la historia de Colombia, la división de opiniones e ideas políticas ha representado un escenario en el que la oposición no se tolera, sino que se pretende resolver en un campo de batalla, al considerar al otro, que piensa diferente, como un enemigo que debe ser eliminado.


En el siglo XX, en tiempos de huelgas obreras y movilización social desde los sectores populares, se va formando una nueva conciencia y emerge un nuevo liderazgo en Jorge Eliécer Gaitán. Respecto a la corriente del “populismo nacional” de esta época, expresa el historiador Javier Ocampo López:


“El dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, con su carisma en la oratoria, hizo pensar sobre los grandes problemas del pueblo colombiano que necesitan soluciones inmediatas. Levantó su voz contra el sistema latifundista de Colombia, contra todas las formas de privilegio, contra el conservadurismo y los grupos aristocratizantes”.


Así denunciaba la miseria de los trabajadores: “que han sido y serán los esclavos del trabajo, los vencidos de la injusticia social”. Gaitán analiza, denuncia e increpa al opositor, pero no lo insulta; reconoce sus virtudes sin ironía. A unos y otros los insta a enfrentar las oligarquías existentes en los dos partidos.


En su discurso de 1946, “El país político y el país nacional”, su pensamiento se decanta y, con criterio audaz, expone la realidad de la vida en el país, dividida entre un frente de batalla y un frente de construcción de nación.


Gaitán cuestiona la demagogia de quienes detentaban el poder cuando afirmaban: “no hay fronteras entre los partidos políticos. Pero al mismo tiempo que les hablan de la desaparición de las fronteras de los partidos, los invitan a odiar al adversario”.


El análisis descarnado de Jorge Eliécer Gaitán contrapone dos formas de ver la realidad en Colombia:


“El pueblo, meditando en sus problemas económicos, en sus problemas sociales, en la educación de sus hijos, en el enriquecimiento de la agricultura, en la bondad de los campos, en la defensa del parto de sus mujeres, en la curación de la sífilis, en la lucha contra el alcoholismo… Y, en parangón desesperante, hay otro grupo que no piensa en esas soluciones, que no se diferencia por esas cuestiones, que no pugna por esos motivos, que tiene por razón vital de su actividad, de su pasión... los votos más o los votos menos”1.


Es por ello que concluye: “En Colombia hay dos países: el país político, que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional, que piensa en su trabajo, en su salud y en su cultura, desatendidos por el país político”.


La existencia de esas fronteras y evasiones entre el país nacional y el país político es lo que, a lo largo de la historia de Colombia, ha provocado la intolerancia, el desconocimiento del otro en la diferencia y la ausencia de una práctica efectiva de la alteridad. En la desunión y la intolerancia reside el germen de todas las formas de violencia que han sacudido a la patria desde sus cimientos.


Del pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán heredo y me quedo con el país nacional. Y de la expresión de otro autor, que señala que existen dos Colombias —la de las formas y la de las esencias—, me quedo con esta última: la de las esencias.

*Historiadora y Escritora


Nota bibliográfica

1.Galindo Hoyos, Julio Roberto. Gaitán El Orador. Alvi Impresores Ltda. Bogota,1986. p.126.

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