“El fanatismo nos está matando”

Recibí un mensaje de alguien a quien respeto y aprecio mucho pidiéndome escribiera un artículo para una revista. El tema: actualidad colombiana. Un gran reto para cualquier periodista que quiera escribir objetivamente en un momento histórico tan marcado por los mensajes de odio de los que ninguno de los extremos sale victorioso…así que ese fue mi punto de partida.
Llamo a Colombia como mejor la podría definir en este momento: La Patria Boba.
Una sociedad que aún no ha supérado ese periodo de la historia que nos ha tenido peleando siempre en dos bandos los cuales cambian de nombre, de color político, de bandera…pero nos mantienen enfrentados en una violencia que en vez de solucionarse se empeora a punta de balas, de discursos incendiarios y de odios heredados.
No voy a escribir sobre los problemas sociales y económicos que agudizan los conflictos ni de las diferencias de clases ni de las inequitativas oportunidades de cada ciudadano que nace en esta esquina del continente con tantos temas pendientes por resolver.
Voy a escribir sobre la construcción del odio a partir de la palabra que mantiene el fanatismo en los ciudadanos sin que medie en ello una luz para la reflexión. Sobre ello me referiré más adelante.
El diccionario de la real academia de la lengua (RAE) define fanatismo como “apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”.
Para el biólogo y psicólogo chileno Humberto Maturana, el fanatismo restringe la reflexión, ciega a la persona, frena su capacidad de observar la realidad con amplitud y le impide elegir; el fanatismo destruye las tres libertades esenciales dentro de la cual está la más importante que es libertad de elegir.
Es un fenómeno universal en donde la persona queda atrapada en los fundamentos que repite sin ninguna disposición a reflexionar sobre ellos; encierra a la persona en una cárcel mental construida por su ignorancia… pero lo más grave: rompe el respeto mutuo necesario para la relación humana y la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia.
Podría extenderme mucho analizando los tipos de personalidades y carácterísticas de los fanáticos desde el punto de vista psicológico, filosófico y antropológico, pero no quiero hacer un ensayo sobre el tema sino una llamada de atención a cada lector y su conciencia.
La reflexión, según el citado biólogo chileno, es el único antídoto para no caer en la trampa que nos encierra y nos tiene enfrentados.
Veo, escucho y leo a diario en los medios y las redes fanáticos destrozando a sus contrarios por algún error que cometieron mientras esconden los de su líder, así mismo son incapaces de aplaudir los logros de sus adversarios destruyendo una buena acción con el recuerdo de un error anterior.
Conozco gente económicamente privilegiada de izquierda y también de derecha y a gente de escasos recursos también de ambos extremos. La carácterística común: pelean con el contrario. Así se enfrentan amigos, familiares, vecinos… así esta Patria Boba se mantiene empantanada entre palabras ofensivas mientras que los problemas de fondo quedan sin resolverse y todos se culpan entre sí sin ofrecer la posibilidad de unirse para encontrar una solución común.
La palabra “ Paz”, tan manoseada y ultrajada, se convirtió en un caballo de batalla para enfrentarnos aún más en lugar de unirnos con fuerza.
Los discursos sobre la cultura y religión en lugar de abrazarnos nos separan.
Algunos medios como los noticieros , las revistas, la prensa y las redes sociales tienen una cruzada a sangre y fuego y en el blanco están todos los fanáticos presos de sus mensajes de odio de tal manera que cada vez se sienten más cómodos abrazados y ciegos por el miedo que los tiene atrincherados.
Hoy acudo de nuevo a Maturana y su antídoto: La Reflexión.
Esa capacidad de escuchar al otro sin agredirlo y de aceptar su pensamiento con respeto por su legítimo derecho a pensar diferente así como exigimos para cada uno el mismo trato.
Esa capacidad de aplaudir los logros del opositor y de criticar los errores de nuestro líder en beneficio de la construcción de una sociedad donde el bienestar común está por encima de todos los bandos.
Llevamos más de doscientos años desde que Antonio Nariño en su periódico “Los Toros de Fucha” utilizó el término “La Patria Boba” para referirse a la incapacidad de unirse para sacar adelante un proyecto común… ¿cuántos años más necesitaremos para hacerlo?. Empecemos por abandonar la trinchera de la polarización, por quitarnos los tapa ojos y empecemos a informarnos sobre lo que están construyendo los del bando contrario para aplaudirlo y apoyarlo…también para cuestionar objetivamente los errores de los líderes a quienes seguimos…
La consigna entonces es escuchar, proponer, respetar… la consigna es dejar de comportarnos como fanáticos.
*Periodista.
Bibliografía:
-Portal psicología y mente.
Javier Ares Arranz. (2022 agosto 10). Las 8 señales que ayudan a identificar el pensamiento fanático.
-(The Conversation, revista digital desarrollada por investigadores, científicos y académicos). Humberto Maturana: pensamiento para la ciencia y la conciencia mundiales. Nov 25, 2021. Autor: Alfredo Erlwein Vicuña.

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