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Después dela "tusa" se sigue tejiendo la democracia

  • Ángela Maria González
  • 25 jun
  • 3 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

Los discípulos le dicen: "Maestro... su hijo ha muerto".

El monje solo dijo: "La vida es así. Cuando nace algo, muere. Es la naturaleza".

Los discípulos se sorprendieron de su calma. Uno le preguntó:

"Maestro, ¿cómo puedes estar tan tranquilo? ¿No sientes dolor?"

El monje contestó: "7 días sin comer, 7 noches sin dormir".”

Koan



Ya tiene nombre y se valida el estar con “tusa” post electoral. Se habla de un duelo, y se siente. Por lo menos 12 millones 708.712 activos votantes en Colombia están “ahí”, entre la rabia, el dolor, la no aceptación, la frustración, la incertidumbre, como si hubiera muerto su futura pareja camino a la boda, o se hubiera arrepentido de llegar. Como si se hubiera truncado la realización del más anhelado sueño. Se cuelan también los reproches. Pareciera que hay que encontrar un “culpable” y se llega incluso a la autoagresión en medio de esas emociones, o que fue Cepeda quien lo hizo radicalmente mal. A este coctel de emociones, hay que agregarle el contraste con la euforia de esos otros votantes (12 millones 960.166 personas) que por el contrario están de fiesta, con su música triunfal a todo volumen y haciendo “chistes” sobre el dolor ajeno.


Para los primeros que apenas levantan cabeza, van estas ideas, con la intención de apoyarlos en el proceso que la vida les pide hoy: transitar el desconcierto y la desilusión, asumir las emociones y salir restaurados, cada quien consigo mismo, y con aquellos vínculos de la otra orilla, que ahora se perciben como los directos culpables de lo que se llora. La mamá, la hermana o la prima, la amiga, los compañeros de escritorio y la vecina que ayuda recogiendo al niño a la llegada del estudio, mientras se llega de la jornada laboral, son los más urgentes de retomar, aunque los virtuales puedan ser muchos más, pero no “obligatorios”.


Lo primero, que además seguramente ya está en curso, es: llorar con otros, prestarse el hombro, reunirse en comunidad con sus afines y crear rituales para hacer la alquimia... Ojalá sin irse a redes, sin lanzar a lo público las críticas -pertinentes o no, pero inoportunas-. Desembuchar la pena entre la propia comunidad. Bailarla, gritarla, pero no aislarse. Escribir, pintar, cantar. Cantaba Mercedes Sosa “hay que sacarlo todo afuera, como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera”. Hacer compostaje con el barro y el estiércol. Un nuevo país se está pariendo. Y tenga presente esto: el autoritarismo prospera cuando las personas se sienten solas. Por eso, la interconexión es el antídoto.


Tenga presente también que los proyectos autoritarios no sólo avanzan cuando llegan al poder. También avanzan cuando logran instalar el miedo, el aislamiento, la división, las intrigas, las riñas y la desesperanza como sentido común. No se permita caer en la mirada fatalista, en el “apague y vámonos”. Se sigue tejiendo democracia. Recoja y divulgue historias de cuidado, conexión y dignidad en los territorios. Destaque las voces de quienes ya practican la democracia en comunidades, redes vecinales y espacios culturales. Vaya al "nosotros más amplio", incluyente. Recuerde que el nosotros es el mejor antídoto frente a la fragmentación autoritaria. Rescate historias de encuentros improbables y vínculos que resisten, incluso cuando las narrativas dominantes intentan separarlos. Y por qué no, que sea usted quien haga el esfuerzo consciente de ser parte de ellos, sin victimizarse, con alegría y a su tiempo. Primero la tusa, y después el encuentro. Haciendo democracia viva.


El ejercicio que se propone es claro: practicar ser el país que se quiere habitar. Tender puentes. Ser empáticos. La esperanza activa consiste en decidir qué hacer juntos cuando las cosas no salen como se esperaban.


En ese camino de país deseado, es aconsejable evitar la humillación hacia quienes votaron diferente, algo que solo alimenta la agenda autoritaria. Cuidarse de amplificar rumores o pánico, y de normalizar la crueldad o la deshumanización del “otro”, también al interior de la propia Campaña, que ya empieza a recibir duros reclamos y críticas.


*No hay autor puntual de este texto, pues se basa en un cuadro recibido, sin autor conocido.
*No hay autor puntual de este texto, pues se basa en un cuadro recibido, sin autor conocido.

Vaya al "nosotros más amplio", incluyente. Recuerde que el nosotros es el mejor antídoto frente a la fragmentación autoritaria. Rescate historias de encuentros improbables y vínculos que resisten, incluso cuando las narrativas dominantes intentan separarlos. Y por qué no, que sea usted quien haga el esfuerzo consciente de ser parte de ellos, sin victimizarse, con alegría y a su tiempo. Primero la tusa, y después el encuentro. Haciendo democracia viva.





*periodista


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