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Los claroscuros de la economía entre Colombia y Estados Unidos

  • Mara Gómez
  • 24 feb
  • 8 Min. de lectura

Entrevista con María Claudia Lacouture

Desde hace varios años, María Claudia Lacouture, samaria y destacada como una de las Mujeres Influyentes que inspiran y lideran, según una iniciativa promovida por la por la Fundación Konrad Adenauer (KAS) en Colombia, se ha distinguido por ser una voz autorizada para conocer y explicar lo que pasa con la coyuntura económica colombiana.


El reciente encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, ha sido una oportunidad valiosa para conocer los puntos de vista de la actual presidente de la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), para conocer el contexto económico en el que se mueve Colombia entera, y el Magdalena en particular, ante el socio más importante para su economía.


Aunque ha pasado por distintos cargos después de graduarse en la Universidad Externado de Colombia, su paso por ProColombia y por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo marcó la pauta para desarrollar distintos frentes en un periodo histórico para Colombia como fue el de buscar, de nuevo, caminos que lleven a encontrar alternativas de paz en Colombia. Aquí las respuestas a las preguntas planteadas.


Revista Hojeando, RH: ¿Cómo puede Colombia aprovechar el TLC con Estados Unidos para diversificar (de verdad, verdad) su oferta exportadora y reducir la dependencia de los commodities, considerando los desafíos actuales del comercio global?


María Claudia Lacouture, MCL: Colombia sí ha venido avanzando en diversificación, pero todavía no es suficiente. En 2025, Estados Unidos se mantuvo como el principal socio comercial, con exportaciones por US$ 14.868,3 millones, equivalentes al 30% del total nacional, según el DANE. Lo más relevante es que hoy el 66% de lo que exportamos a EE. UU. es no minero-energético, cuando hace 14 años la canasta estaba concentrada mayoritariamente en petróleo y commodities.


Tenemos más de 11.000 partidas arancelarias con acceso preferencial, aún con la política arancelaria del presidente Trump, lo que permite competir con ventaja y da una oportunidad enorme para sofisticar la oferta, especialmente en agroindustria, alimentos procesados, manufacturas livianas, servicios basados en conocimiento y encadenamientos regionales.


Pero diversificar “de verdad” implica tres cosas: fortalecer la capacidad productiva y la competitividad interna; entender mejor la demanda del consumidor y del comprador estadounidense; y mantener un monitoreo constante de tendencias para adaptar nuestra oferta a un mercado altamente dinámico.


Colombia tiene ventajas logísticas, estacionales y de cercanía estratégica frente a otros proveedores. El reto ahora no es solo vender más, sino vender productos con mayor valor agregado y estabilidad en el tiempo.



RH: ¿Cuál es su evaluación de la implementación del Acuerdo de Promoción Comercial entre Colombia y Estados Unidos, y qué ajustes serían necesarios para maximizar beneficios para empresas colombianas?


MCL: La implementación del TLC ha permitido que los empresarios tengan estabilidad y previsibilidad en los negocios. Antes del TLC, Colombia dependía de preferencias arancelarias discrecionales, sujetas a renovaciones periódicas y vinculadas a la lucha contra el narcotráfico. Eso generaba incertidumbre para los empresarios.


El Tratado cambió esa lógica: institucionalizó el acceso al mercado estadounidense, estableció reglas claras y permitió una desgravación gradual que hoy se traduce en que más de 11.000 productos puedan ingresar con beneficios arancelarios y en el último año, con ciertas ventajas en el marco de los aranceles recíprocos. Eso ha sido clave para atraer inversión, consolidar encadenamientos productivos y dar confianza de largo plazo.

Lo que necesitamos es aprovechar mejor el acuerdo. Esto implica mayor pedagogía empresarial sobre reglas de origen, facilitación del comercio, fortalecimiento logístico, eliminación de barreras no arancelarias y acompañamiento a las pymes para que utilicen efectivamente las ventajas del Tratado.


El TLC no se agota en el acceso preferencial; su verdadero potencial está en la capacidad que tengamos como país de usarlo estratégicamente para sofisticar nuestra oferta exportadora y atraer más inversión. Y en esa medida, aún tenemos camino por recorrer.

RH: ¿Qué estrategias está implementando la Cámara de Comercio Colombo Americana para mitigar los riesgos y atraer inversión a Colombia teniendo en cuenta los señalamientos por producción y tráfico de drogas?


MCL: La inversión extranjera directa de Estados Unidos entre enero y septiembre de 2025, según el Banco de la República, sumó US$3.375,4 millones, lo que representa una caída de 18,4% frente al mismo periodo del año anterior. Es una señal que no podemos minimizar. Si bien Estados Unidos sigue siendo el principal inversionista en Colombia, concentrando el 37% del capital que ingresa al país, el margen de confianza se ha venido estrechando.


Más que un tema coyuntural de seguridad de Estados Unidos, lo que se ve es una creciente percepción de incertidumbre y de inseguridad jurídica en Colombia, asociada a señales de política pública que impactan directamente al tejido empresarial: mayores cargas tributarias en sectores intensivos en inversión, incrementos de costos laborales y cambios regulatorios que afectan la previsibilidad.


Desde AmCham Colombia se trabaja en interlocución permanente con el gobierno nacional para promover mensajes coherentes, reglas claras y estabilidad regulatoria; diálogo directo con inversionistas estadounidenses para brindar información técnica, acompañamiento institucional y claridad sobre el entorno normativo y también la defensa activa de la inversión como pilar de desarrollo: la inversión extranjera directa aporta capital, tecnología, encadenamientos productivos y empleo formal. Hoy las empresas estadounidenses en Colombia generan cerca de 130.000 empleos directos e indirectos en más de 15 sectores.


Cuando la inversión se desacelera, se posponen proyectos, se frena la formación de capital y se afectan las ganancias de productividad. Por eso insistimos en que la mejor estrategia para mitigar riesgos es fortalecer la confianza, garantizar seguridad jurídica y mantener una relación bilateral sólida y técnica, basada en resultados económicos y no en percepciones.


RH: ¿De qué manera la cooperación en materia de innovación y tecnología entre Colombia y Estados Unidos puede impulsar la competitividad de las empresas colombianas en el mercado global, especialmente para controlar empresas que se prestan para el narcotráfico?

MCL: La cooperación en innovación y tecnología entre Colombia y Estados Unidos es una herramienta clave para elevar la competitividad y, al mismo tiempo, fortalecer la transparencia empresarial. Y es una de las ventajas de tener una alianza de más de 200 años entre los dos países.


En términos productivos, la transferencia de tecnología, la adopción de estándares internacionales, la digitalización de procesos y el desarrollo de industrias basadas en conocimiento permiten que nuestras empresas compitan con mayor valor agregado en el mercado global. Estados Unidos es líder en transformación digital, inteligencia artificial, biotecnología y trazabilidad, y esos avances pueden acelerar la modernización del aparato productivo colombiano.


RH: ¿Cómo puede la Cámara de Comercio Colombo Americana apoyar a las pequeñas y medianas empresas colombianas para que aprovechen las oportunidades del mercado estadounidense?


MCL: Uno de nuestros principales propósitos es lograr que más empresas colombianas, de todos los tamaños exporten de manera sostenible a Estados Unidos. En promedio, más de 3 mil empresas colombianas exportan productos. Para aquellas que no tienen experiencia exportadora, existe un programa de internacionalización en el proceso exportador: desde el cumplimiento de requisitos y reglas de origen, hasta la identificación de sectores y oportunidades específicas según el perfil de cada empresa.


Adicionalmente, se realizan ruedas internacionales de negocios que conectan directamente a empresarios colombianos con compradores de Estados Unidos. El próximo 13 de mayo tendremos en Bogotá una rueda internacional con compradores estadounidenses, diseñada precisamente para facilitar cierres de negocio y nuevos contactos comerciales para empresas exportadoras.


El mercado estadounidense no es exclusivo para grandes compañías, pero si es vital estar preparados, cumplir con los requisitos y conocer las necesidades de los compradores. Con preparación, información estratégica y acompañamiento técnico, las pymes colombianas pueden competir y consolidarse en ese mercado.


RH: ¿Cuál es el impacto potencial del acuerdo Estados Unidos-Mexico-Canadá (T-MEC) en las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos, y qué oportunidades o desafíos presenta para las empresas de Colombia?


MCL: El T-MEC redefine la dinámica productiva en Norteamérica, pero no desplaza la relación comercial entre Colombia y Estados Unidos. El principal desafío es la mayor integración regional entre Estados Unidos, México y Canadá, en sectores como manufacturas, automotriz, dispositivos médicos y agroindustria, donde las reglas de origen más estrictas incentivan compras dentro del bloque. Esto obliga a Colombia a ser más competitiva en costos, logística y valor agregado.


Sin embargo, también hay oportunidades claras. En un contexto de nearshoring y diversificación de cadenas de suministro, Estados Unidos está buscando proveedores confiables y cercanos fuera de Asia. Colombia puede posicionarse como un socio complementario al ecosistema T-MEC, especialmente en agroindustria, manufacturas livianas, servicios empresariales y economía digital.


El TLC con Estados Unidos da acceso preferencial y estabilidad jurídica, lo que permite integrar cadenas regionales de valor si se fortalecen encadenamientos productivos y estándares. El asunto no es competir con México, sino insertarnos inteligentemente en cadenas ampliadas de América del Norte. Si se logra mejorar productividad, infraestructura y seguridad jurídica, el T-MEC puede convertirse más en una plataforma de articulación que en una amenaza.


RH: ¿Qué papel juega la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial en las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos, y cómo puede la Cámara de Comercio Colombo Americana promover estas prácticas?

MCL: La sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial son un requisito para competir en el mercado estadounidense. Hoy los compradores, inversionistas y consumidores en Estados Unidos exigen estándares claros en materia ambiental, laboral, trazabilidad y gobierno corporativo.


En el marco del TLC, estos temas hacen parte integral de la relación bilateral. Las empresas que demuestran cumplimiento en estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) tienen mayores oportunidades de acceder a cadenas globales de valor, atraer inversión y consolidar relaciones comerciales de largo plazo.


Para Colombia, esto representa una oportunidad estratégica: podemos diferenciarnos como proveedor confiable, sostenible y alineado con buenas prácticas internacionales, especialmente en sectores como agroindustria, energía, manufactura y servicios.

Desde AmCham se promueve activamente estas prácticas a través de capacitación empresarial, espacios de diálogo técnico, intercambio de mejores prácticas con empresas estadounidenses y acompañamiento en estándares de cumplimiento. También conversaciones público-privadas para que la regulación avance de manera técnica y competitiva.


RH: ¿Cómo puede Colombia mejorar su posición en el Índice de Competitividad Global y atraer más inversión extranjera directa de Estados Unidos?


MCL: La competitividad es un reto permanente de cualquier país y más si se tiene la aspiración de insertarse de manera efectiva en el comercio global. En el Ranking de Competitividad IMD 2025, Colombia se ubicó en el puesto 54, superado en América Latina solo por Chile.


Mejorar requiere de acciones en competitividad y atracción de inversión extranjera requiere de acciones integrales que van desde un manejo adecuado de las finanzas públicas, generar condiciones para la inversión mediante reglas claras y seguridad jurídica, coherencia en la política pública; mejorar la infraestructura, apostar por la ciencia, la tecnología e innovación.

Estados Unidos sigue siendo el principal inversionista para Colombia, pero la inversión fluye hacia entornos previsibles, competitivos y con visión de largo plazo. La competitividad es la condición necesaria para generar empleo, productividad y crecimiento sostenible.

RH: ¿Cuál es la perspectiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana sobre la relación entre Colombia y Estados Unidos en el contexto de la política exterior de la administración actual de Estados Unidos?


La relación en 2026 no vive un reinicio, sino una recomposición estratégica basada en resultados. El reciente encuentro entre los presidentes Petro y Trump abrió un canal que ahora debe traducirse en una agenda concreta, donde la búsqueda de resultados verificables en seguridad, migración, comercio e inversión será central en la declaración conjunta.

La política exterior actual de Estados Unidos es más transaccional: los acuerdos dependen de cumplimiento y previsibilidad. Y esto es clave porque Estados Unidos es el ancla económica de Colombia: representa el 30% de nuestras exportaciones, el 37% de la IED y más de 5 millones de empleos vinculados.


RH: ¿Qué estrategias está implementando la Cámara de Comercio Colombo Americana para promover el comercio y la inversión entre Colombia y Estados Unidos en el contexto de la Cuarta Revolución Industrial?


Desde AmCham Colombia se promueve el comercio y la inversión facilitando la conexión directa entre empresarios colombianos y compradores e inversionistas estadounidenses que acercan la oferta nacional a oportunidades concretas en sectores dinámicos y tecnológicos.

También se genera información estratégica y análisis de tendencias, incluyendo monitoreo de innovación, adopción de tecnologías emergentes y mejores prácticas en comercio digital, logística inteligente y gestión de datos. Esto ayuda a los empresarios a anticipar cambios y a tomar decisiones informadas para ser más competitivos.


Desde la gestión pública-privada, se trabaja con autoridades y actores clave para promover un entorno regulatorio que facilite la inversión en industrias tecnológicas, proyectos de alta productividad y actividades que integren a Colombia en cadenas productivas avanzadas de Estados Unidos.


CRH: ¿Cómo están viendo desde la Cámara de Comercio Colombo americana el debate electoral?


MCL: La Cámara Colombo Americana es una asociación empresarial apolítica y no toma partido por ninguna posición o candidato en la contienda electoral. Lo que sí hacemos es un llamado a la participación informada. Invitamos a los colombianos a conocer en detalle las propuestas de los distintos candidatos, analizar sus planteamientos en materia económica, institucional y social, y ejercer su derecho al voto de manera libre y responsable en las elecciones al Congreso y a la Presidencia.


*Economista

 

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